miércoles, 30 de abril de 2008

El periodismo actual

El veterano periodista César Levano, director de La Primera, participó del Foro Influencia del Poder Mediático en la Sociedad Actual, que se realizó en el Centro Cultural de la Universidad San Marcos. A continuación les dejo con un resumen del artículo que escribió Levano sobre la participación de César Hildebrandt en el mencionado foro...

Uno de los males de la profesión en el Perú es el miedo a la verdad y el deseo de no pensar, ni permitir que alguien impulse a pensar. Hildebrandt precisó que muchos periodistas peruanos se han convertido en víctimas de la presión del medio y en mentirosos profesionales.

En un país donde no hay sindicatos de periodistas, y no hay federación de periodistas, ni colegio de periodistas, la profesión es la de los peores sueldos, las peores condiciones de trabajo, los peores horarios y están obligados a cumplir las órdenes del patrón.

Otra lacra que Hildebrandt denunció es la uniformidad de la ideología y la información (o desinformación). “El mismo menú para el mundo, el mismo menú para el Perú”, dijo. Eso es fruto de la concentración en la propiedad (20 grupos dominan la prensa mundial).


A propo de la situación de los medios, hace unos días leí un post que defiende la necesidad del ingreso de capitales extranjeros en los canales y radios peruanas. Obviamente es una posición completamente opuesta a Levano y Hildebrant. Chequea "Oligopolio en TV y radio.

6 comentarios:

  1. La calle y el periodismo

    Ahora resulta que si no tienes calle no eres un periodista que se respete sino un pobre periodistucho, un nerd, un niño-burbuja, un pelele, un papanatas, un bueno para nada, etc.

    Esto viene a colación por el asunto de la gordita del cuatro que funge de “periodista” y que le dice a Mónica Cabrejos, a través de los correveidiles de la prensa amarillenta que “haga calle”, como ella; que no hable sola dentro de sus cuatro paredes, que aprenda, como ella, a entrevistar a sus personajes de turno (si se puede llamar entrevistar a lo que la señora hace), en la playa, en el parque, en el micro, etc. O sea, en la calle.

    Eso, según la actrizastra, (¿tendrá titulo de actriz o también es una empírica en esos menesteres?) es fundamental para que te merezcas su saludo. La universidad, no cuenta. Un poco de opinión interesada esta, si tenemos en cuenta que la papujonita, si es que ha pasado por alguna universidad, ha sido por la puerta de la calle, de camino hacia alguna kermesse, tómbola o buffet, a empujarse lo que la gente de su peso y poca talla saben empujarse.

    Y este asunto de la calle como forjadora de periodistas se ha puesto sobre el tapete a raíz de que Beto, citando a Fuguet (¡gran cosa!), soltó la verdad teológica de que tienes que ser como una puta, y andar por las calles, para hacerte hombre, mujer, periodista, congresista, presidente, etc. Si no tienes calle, mejor cállate. No vales un comino. La calle es la voz.

    Al comentario de Beto, le siguió el de la otra empírica en periodismo, Magaly Medina, quien, sacando argumentos traído de los cabellos, dijo que eso --el periodismo, la búsqueda de la noticia, la inmolación por misil-- es el non plus ultra del periodismo. Que ella se quitaba el sombrero por eso y no sé qué otras sandeces más decía.

    Por supuesto, esta tesis de que sólo la calle y nada más que la calle, y no la universidad, pare (de parir) periodistas de valía, la esgrimen, justamente, quienes no han estudiado en ella; o, empezaron los estudios pero no terminaron ya sea por razones de embarazos no deseados o estado crítico de “agujez” (de aguja).

    El argumento contrario, el de ser periodista porque estudiaste periodismo en la universidad, postulaste, pasaste por un examen de admisión, te inscribiste en cursos, hiciste tus tareas, leíste libros y separatas, te matriculaste, ampliaste tu visión del mundo, debatiste sobre ética y estética en el periodismo profesional, adquiriste las habilidad mínimas para leer y escribir sin errores ortográficos, hiciste tus prácticas como corresponde y, sobre todo, te formaste criterio… todo eso, no cuenta. Tienes que hacer calle. ¡Válgame la pita!

    ¿Y en qué consiste esa calle, si se puede saber? En perseguir ladrones, en reportar disturbios callejeros, en entrevistar delincuentes (Kanebo), en hacer antesalas interminables para conseguir una entrevista a la diva o divo del momento que se zurra en los periodistas, etc. Dicen que ese vejamen te hace un periodista de verdad.

    La pregunta que salta es, entonces, ¿y todas esas vacas sagradas del periodismo (Rosa María Palacios, por citar a una del género femenino, o, Augusto Álvarez Rodrich, del segundo género, o, Jaime Bayly del tercer género), consideradas las “vacas” más influyentes del país, las más poderosas, las “más mases” del periodismo, y demás hierbas, ¿tienen calle? Y si tienen calle ¿cuánta calle tienen? ¿Cuánta calle es suficiente para considerarse periodista? ¿Una cuadra, dos cuadras, un país, el mundo? ¿Quién pone los parámetros del caso? ¿Y cuándo es que se puede dejar de hacer calle y hablar solo entre sus cuatro paredes sin que lo tilden a uno de periodista de ventana?

    Una cosa sí se puede deducir de todas estas teorías callejeras: si la calle forma periodistas, entonces el Perú está lleno de ellos. Todos los vagos, delincuentes, borrachos, juergueros, buscabasuras, etc. califican para ello. Y tal vez, eso de la calle, sea la razón por la cual la prensa está tan pútrida como lo está hoy. Mucha calle, poco salón. Mucho insulto, pocas maneras. Mucha violacion de la ética, poco respeto por el prójimo. Ese es el resultado de la calle. La chaveta, la traición, la inmundicia, etc. ¿Quieres conseguir eso? Sencillisimo, abre tu puerta y tendrás calle. Listo. Pero, métete a hacer algún esfuerzo intelectual. Nada. Tus neuronas, si no tienen estímulo intelectual, se vuelven cada vez más taradas, y así hasta que se te mueren. Solo te queda, entonces, una carga de adrenalina desbocada propia de espíritus incultivados que reaccionan ante la sensación de amenaza (pues ni siquiera es una amenaza real) --de alguien que, por lo menos, ha realizado labores intelectuales, te vaya a dejar en ridiculo o hacerte perder cara siendo como son bisoños periodistas de salón-- con la agresividad de un perro rabioso al que le invaden su territorio.

    Tener calle es lo más fácil del mundo. Lo realmente difícil es tener estudios. Para esto último hay que tener capacidad cerebral, o sea, neuronas (las cuales ya sabemos es un bien muy escaso). A estos periodistas empíricos (de mucha calle) se les reconoce por su falta de criterio, su falta de ética, su amor por el billete; ese billetito que les saciará su hambre desesperada, antes de que se mueran por este. Si no está clara esta idea, lo resumo en una sola frase: hablo de periodistas "muertos de hambre".

    Ayer se derrumbó una construcción en Miraflores. Mató 5 obreros. El constructor, un empírico, aprendió su oficio en la calle, haciendo unas obras de cal y otras de arena. Este individuo es uno de los que pensaba: “salir de una universidad y graduarte de ingeniero, para qué, no me hace falta y no me hace ingeniero, la calle es la que te hace ingeniero”.

    Así como este tipo --menospreciador de los estudios, ignorante del rigor intelectual y carente de criterio profesional-- hay en el periodismo, muchos. Sólo tienen calle que justifique su oficio. Por eso, matan con su prensa. Por eso, no conocen de ética. Por eso, prostituyen su pluma (o su lengua) vendiéndosela al anunciante que mejor les pague, porque Panadol, Benilín y Corega son los verdaderos maestros que estos periodistas respetan: ¿será por su valor periodístico? Nada que ver; es por su valor monetario, por el grosor de la billetera, por lo platinado de sus tarjetas. Por eso.

    A los periodistas de calle les pregunto, ¿en que calle enseñan Etica 101? ¿En el antiguo Jr. Cailloma, en la Av. Arequipa, en el Jr. Centenario, en la Plaza Manco Cápac?

    Por supuesto, que hay excepciones (César Hildebrandt, entre ellas), pero esas excepciones sólo confirman la realidad arriba expuesta.

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  2. Gracias por tu comentario. Me parece un artículo bastante interesante. Lo voy a postear.

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  3. Gracias por haber posteado mi comentario en la portada. Saludos.

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  4. Me gustaría saber tu nombre para darte el crédito completo. Tienes un buen estilo y la argumentación es impecable.

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  5. Gracias por tus comentarios a mi comentario. Por otro lado, me basta con ser "El comentarista Anónimo". Los créditos son lo de menos.

    Saludos.

    PD. Recibe mis felicitaciones por tu blog y por tu apertura a todas las ideas.

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    1. Hola anónimo. Quisiera utilizar tu comentario para mi trabajo, puesto que me parece impecable y concuerdo contigo. Sin embargo, para ser una fuente de información debe haber una persona que se haga responsable de lo que dice (ya sabes, el autor) y debido a eso quisiera que por favor me brindaras al menos tu nombre para que pueda utilizar tu comentario. Me ayudarías muchísimo y yo te estaría agradecido de por vida.

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