sábado 19 de abril de 2008

Periodista 3.0

El maestro Eloy Jáuregui publica en La República un artículo, con su particular estilo barroco-rococó lleno de sátiras, que plantea divertidas interrogantes sobre el periodismo digital salpicadas de actualidad farandulesca...

El viejo Tom Wolfe ya fue. Su "nuevo periodismo", el del maridaje entre investigación y literatura, es un fósil rancio. Hoy se escribe con otras herramientas. El design prima sobre el contenido según el usuario. Redactar en esta era del ‘neopostpasapiolismo’, de lectores ligeros y de hibridez sexo-digital, de tecnologías de la información –que van desde la genética—exigen una actitud radical con la tradición. Guido Lombardi, Pedro Salinas y Raúl Tola, la otra noche en el programa "3G" hablaban sobre la ético y la objetividad. Está bien. Es importante. ¿Pero qué hacemos ante la web 2.0?

La e-Comunicación creó más que una gramática, un distinto latir para los constructos mediáticos. Se sufre de estrés informativo y hay que vacunarse. Los periodistas digitales lo saben. No sólo es el soporte, es el registro filosófico que varió substancialmente. En la Sociedad red hay nuevas metáforas de seducción: la poesía de Melissa Patiño existe, pero se prefiere a Miss Chiclayo calata en YouTube. ¿Usted, hipócrita lector, va a una cabina de Internet a leer a Baudrillard, Vattimo o Lipovetzky? No. ¿Le interesa la política con o sin ideologías? No. ¿Sabe qué es "vivir a la carta" a través de procesos de "seducción/sex-ducción"? No. Entonces siga leyendo a Mariátegui, no al Amauta sino al Aldo.

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